domingo, 6 de julio de 2008

Miroslav Tichý...

En los años 40 Tichý era un pintor alumno de la Academia de Bellas Artes de Praga, pero entonces, en 1948 tras el golpe de estado comunista, todo cambia, su actitud escéntrica y su desvinculación hacia los cánones establecidos, hacen que las autoridades empiecen a controlarle, a impedirle pintar y a encerrarle en cárceles y psiquiátricos durante tres lustros.Una vez libre Tichý vuelve a su pueblo natal, Kyjov, y se instala en una infravivienda y es considerado por sus habitantes como un loco, un vagabundo, un maniático,... Las autoridades le prohiben pintar, por lo que decide dedicarse a la fotografía.Con cámaras nacidas de la basura, realizadas artesanalmente con desperdicios, Tichý se levanta todos los días temprano, deambula por su pueblo observando a las mujeres y dispara unas cien instantáneas. Cuando llega la noche vuelve a su agujero y amplia las mejores fotos con instrumentos también realizados con desechos. Nadie sospecha que las imágenes cazadas por Tichý con sus objetivos de lata son arte puro, que lo que hace este hombre sucio y mal vestido es salvar en sus películas una belleza que resulta invisible para los demás; un mundo de armonía, sensualidad y gracia que sin su ojo se perdería para siempre.Hoy en día la obra de Miroslav Tichý se cotiza en las mejores galerías del mundo, llegando a pagar por alguna de sus obras hasta 9.000 euros. Pero para Tichý eso da igual, el sigue viviendo en su inmundo agujero y se niega a recibir ningún beneficio económico (todo el dinero va a parar a una fundación llamada Tichý Oceán).Ahora, los de Kyjov ya no se ríen del extraño hombre de la barba larga que iba siempre cargado con objetivos de lata.


MP3: Jack Johnson - Good People